En el mundo celta, el jabalí es un animal tótem sagrado que simboliza el valor y la fuerza y que acompañaba siempre a los héroes y dioses dándoles sabios consejos o premoniciones. Es pues, un emblema de éxito y superación de las dificultades.

En el caso de su inclusión en la iconografía del Bordado Popular serrano, parece más bien que ha sido tomado como animal característico de la zona o su entorno.